lunes, 24 de diciembre de 2012

Una historia de pasión, misterio y muerte. Por Ricardo Canaleta



El la besó en la frente, como cada noche, y simplemente con una mirada quedó en verla a la mañana siguiente, como cada mañana. Cuando apagó el interruptor de su velador estalló el llanto de un niño en la planta baja. El niño estaba llorando en una película inconclusa de Sábados de Super Accione, en Canal 11, hoy TELEPE. 

Bajaron juntos porque todo lo hacían de a dos. Sin mediar palabra el joven escupió la pantalla del televisor. La flema escurrió extrañamente hacia arriba, accionada por la rabiosa propulsión de su lengua. Su chica secó el vidrio con una media raída en el piso y a continuación se arrodilló frente a él. Recogió su pelo anudándolo por detrás y se inclinó reverencialmente hacia adelante. No era necesario efectuar el rezo en una mezquita, pues el islam considera toda la tierra igualmente sagrada, aunque tuvo especial cuidado en realizar su oración en dirección a La Meca. 


Una de las ramas del árbol de calle dibujaba sombras en la ventana del niño asustado. Su madre lo había dejado solo para cumplir con otra arriesgada misión como agente de la KIA. La rama parecía de chocolate y cada vez que se meneaba hacía que el pequeño se aferrase más a su muñeco de Juan Alberto Mateyko. El fantoche de trapo tenía puesto su pijama, y lo usaba arremangado sin que llegue a tocar sus codos. 

Mateyko intentaba asfixiar el cuello del niño en peleado forcejeo cuando la joven musulmana concluyó su rezo y apagó el aparato televisor. Miró su reloj y lo puso en hora, eran más las veces que lo ponía en hora que las que se la daba. 

REPASO DE LECTURA


1) Qué hora era cuando la musulmana realizó su rezo?
2) Cuál era el apodo del archienemigo de la agente de la KÍA?

3) Qué pasó a la mañana siguiente cuando quedaron en verse?

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